Sirve principalmente para la limpieza de áreas delicadas y de difícil acceso, como el exterior del oído, la piel, y para la aplicación de medicamentos o cosméticos en zonas específicas.
También se usan en medicina y laboratorios para tomar muestras de fluidos o hisopados nasofaríngeos y orofaríngeos para pruebas diagnósticas, como la del COVID-19. Sin embargo, no se recomienda su uso para limpiar el interior del oído, ya que puede empujar el cerumen hacia adentro y causar daños.







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